Gustavo Contreras, Ingeniero Civil en Obras Civiles: “En la Usach amplié mis habilidades de la mano de una fuerte conciencia social”

Gustavo Contreras Trujillo es un joven que destaca no solo por su talento profesional, sino por sus condiciones morales y aptitudes para dirigir, elementos que lo llevaron a recibir este 2020 el Premio Ismael Valdés Valdés, que entrega el Instituto de Ingenieros de Chile. El Soy Usach de hoy está dedicado a él.

Seguramente si les hablo de Don Ismael Valdés Valdés, ustedes se preguntarán quién es este personaje. Se trata de un Ingeniero Civil que destacó ampliamente a finales del 1800 y principios del 1900 por su dilatada trayectoria social y política como ministro de Guerra y Marina,  diputado y senador de la Republica. Fue también el responsable de la unificación del Instituto y la Sociedad de Ingeniería. Pues bien, uno de nuestros egresados de la carrera de Ingeniería Civil en Obras Civiles, de la Facultad de Ingeniería, recibió el premio que lleva su nombre.  Hablamos de Gustavo Contreras Trujillo, un joven usachino que sobresale por su perspectiva moral, preparación técnica y aptitudes para organizar y dirigir. “El premio que obtuve se lo debo a toda la diversidad que encontré  al interior de nuestro Plantel, porque la formación que recibí no solo fue académica de excelencia, sino también social. Mis condiciones tienen mucho que ver con la forma de cómo está estructurada la Universidad de Santiago”, reconoce.

Gustavo recuerda que llegó de su natal Graneros con las intenciones de forjar su futuro en la capital cursando los seis años de su carrera en la Facultad de Ingeniería.  Impresionado por la grandeza del Campus, ingresó a la Universidad de Santiago cuando aún resonaban en sus oídos los consejos y la experiencia de su madre, de profesión contadora auditora y también titulada en nuestra Casa de Estudios.

Si bien en un principio tuvo que inclinarse por Ingeniería Eléctrica, ya que el puntaje que obtuvo en la PSU no fue suficiente, pudo un año después convalidar ramos y trasladarse de carrera. Sus habilidades por las matemáticas y el gusto por la construcción le permitieron superar cada obstáculo.

Lions Up

Ya inmerso en la carrera de Ingeniería Civil en Obras Civiles, destacó en el Programa de Innovación Abierta, Lions Up. “Me sirvió mucho para aprender otras áreas de la Ingeniería. Fue una gran experiencia. Tenía habilidades comunicativas porque llevaba algún tiempo como ayudante de cátedra, pero esto fue diferente porque vender una idea en tres minutos y que te evalúe un jurado especializado, fue una experiencia de mucho crecimiento. Desde ese momento, recomendé a mis otros compañeros de Obras Civiles que  aprovecharan la oportunidad”.

Comenzó sus primeras ayudantías en el PAIEP con Algebra 2 y con su labor de tutor tallerista. Después fue ayudante oficial del ramo de Ecuaciones Diferenciales para Ingeniería Civil durante  ocho semestres. Luego siguió con Estática Aplicada y Análisis Sísmico, en Obras Civiles, para finalmente arribar a la FAE donde  hizo ayudantías en los cursos de Matemáticas 2 y 3 para Ingeniería Comercial.

¿Esperabas recibir el Premio Ismael Valdés Valdés que entrega el Instituto de Ingenieros de Chile?

- Esta distinción honra la memoria de este distinguido Ingeniero que me llena de orgullo, pero debo reconocer que fue absolutamente sorpresivo, ya que desconocía que se entregaba este reconocimiento y uno minimiza los logros que ha ido obteniendo durante su formación universitaria, pero fue muy gratificante la noticia que recibi.

Merecimientos tiene de sobra, ya que además de participar de su Centro de Alumnos, donde fue encargado de bienestar estudiantil y co-creador además de la Biblioteca Digital de su carrera, se sumó al voluntariado universitario durante el verano del año 2017, periodo estival que Chile recordara por mucho tiempo como uno de los más crudos y difíciles producto de los gigantescos incendios forestales que redujeron a cenizas grandes extensiones territoriales del centro sur del país. Fue aquí donde apareció la actitud de líder de Gustavo y que seguramente lo hacen acreedor de esta distinción. En Curanilahue, fue líder de cuadrilla apoyando la construcción de mediaguas junto a centenares de estudiantes de la Usach desplazados en esa zona. Dos meses más tarde viajaba a cumplir tarea similar a Talca, mientras el fuego azolaba campos y praderas, sin dar respiro a los brigadistas. Allí junto a otros compañeros de la U. de Santiago y otros planteles  también formó parte de equipos que levantaron mediaguas con casas prefabricadas en alianza con Techo, mitigando la angustia de decenas de familias que quedaron sin hogar.

Se advierte en tu labor el sello que la Universidad de Santiago entrega a sus estudiantes, pero ¿qué fue para ti la Usach?

- La Usach fue mi segundo hogar, donde además de recibir formación académica logré forjar grandes amistades que mantengo hasta hoy. Fue una experiencia total de crecimiento. Yo no me considero un líder, pero sí me ha tocado serlo y, en ello, asumir nuevas tareas y desafíos. Las oportunidades que me entregó la Universidad de Santiago permitieron desarrollarme, adquirir nuevas herramientas y habilidades como también una conciencia social muy importante. La  Usach es muy potente en su plan de desarrollo integral y eso lo valoro mucho. Me empoderó en conocimientos, en opinión, en calidad humana. Es una Universidad envidiable para muchos de mis amigos que quisieran estar en nuestro Plantel. Tiene un sello que en el ámbito laboral se respeta mucho y que tiene que ver con la ética de sus profesionales. Siempre recuerdo que nuestros académicos nos decían que si bien un médico tiene en sus manos la vida de las personas, nosotros como ingenieros civiles en obras civiles también, frente a un mal cálculo o decisiones administrativas como recortes inescrupulosos. En nuestra calidad de usachinos tenemos responsabilidad social y no podemos hacer vista gorda frente a las injusticias.                      

 

Por: José Flores, Usach al día.

Miércoles, Noviembre 18, 2020