Cómo institucionalizar la economía circular en Chile
5 junio 2019

Hay un discurso instalado internacionalmente que señala que esta es la economía del futuro. Nuestro país está en una excelente posición para definiciones de corto, mediano y largo plazo al respecto. Para lograrlo, el Ministerio del Medio Ambiente está trabajando en tres ámbitos, con el objetivo de establecer claridad y posturas. ¿Por qué debemos centrar esfuerzos en potenciar la economía circular? Porque solamente el 9% de la economía mundial es circular, pero si logramos avanzar al 100% habría una disminución del 72% de gases de efecto invernadero; está claro que debemos dedicar mayores esfuerzos en buscar formas de optimizar los recursos y generar menos residuos. Transformar la forma en que vemos el diseño y la generación de nuevos productos.

Es por esto que la Ley Marco de Cambio Climático no solo debe alinearse hacia la acción climática en sí, sino que además, debe flexibilizar el desarrollo a los cambios económicos. El alineamiento de la Ley Marco de Cambio Climático y Responsabilidad extendida del Productor da una sinergia perfecta hacia el desarrollo de la economía circular en nuestro país, enfocado no solo en lograr menores emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también hacia la recuperación de materiales y materias primas a los procesos productivos actuales.

Tal como lo establece el movimiento Basura Cero, la basura es un error de diseño, es el resultado del actual sistema económico mundial. En éste se explotan recursos para generar productos y/o servicios, generando desechos. Sin embargo, al observar la naturaleza, vemos que nada se descarta; el desecho de uno se vuelve a aprovechar dentro del círculo de vida de otro. ¿Por qué no seguir este ejemplo dentro de nuestra economía y aprovechar los residuos para un nuevo uso?. Tal vez una primera solución a esta interrogante la entregue la ley REP, la cual viene cómo un impulso a la circularización de la economía, en donde se espera recuperar materias primas y reincorporarlas a procesos productivos para dejar “descansar” los recursos naturales y/o minerales.

No obstante, el avance es lento cuando no hay una normativa que acelere la inserción de la economía circular a nuestro sistema. Afortunadamente, el trabajo que se está haciendo con la ley 20.920 (REP) va bien encaminado, pues considera 6 productos prioritarios y fomenta el reciclaje de ellos. Este es el puntapié inicial hacia la apropiación del concepto y proceso de economía circular, porque cuando logremos reciclar de forma efectiva estos productos, el ecosistema estará listo para buscar formas de revalorización, junto con comenzar a incorporar estos elementos nuevamente en los ciclos productivos; por ejemplo, aprovechar los neumáticos más allá de hacerlos maceteros, o recuperar los plásticos de computadores y otros RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos), enfatizando lo necesario que es ocuparse de la disminución de utilización del plástico.

Todo este proceso de actualización normativa impactará en la forma en cómo vemos el reciclaje y el tratamiento de la basura, lo cual debe ir acompañado del trabajo con la comunidad. Son ellos los que vivenciarán la economía circular, abriendo un nuevo campo de oportunidades para soluciones innovadoras y la generación de nuevos focos productivos.

 

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